Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el domingo 12 de mayo de 2024, Ascensión del Señor

Queridos hijos e hijas, les habla su obispo, Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, su pastor y amigo.

Con estos breves versículos concluye el evangelio de San Marcos. Por una parte, se subraya la incredulidad de los discípulos, y por otra, la misión o envío que reciben de anunciar el evangelio por todo el mundo. El evangelista nos presenta dos breves relatos: la aparición y el mandato misionero a los Once, que concluye con la ascensión del Señor. Ella está vinculada a la actividad evangelizadora.

Queridos hermanos y hermanas, la Ascensión no significa la ausencia de Jesús, sino que nos dice que Él está vivo entre nosotros de una manera nueva; ya no está en un preciso lugar del mundo tal como era antes de la Ascensión; ahora está en el señorío de Dios, presente en todo espacio y tiempo, junto a cada uno de nosotros. En nuestra vida nunca estamos solos: tenemos este abogado que nos espera, que nos defiende, no estamos nunca más solos: el Señor crucificado y resucitado nos guía; con nosotros hay muchos hermanos y hermanas que en el silencio y la oscuridad, en la vida familiar y laboral, en sus problemas y dificultades, en sus alegrías y esperanzas, viven cotidianamente la fe y llevan al mundo, junto con nosotros, el reino de Dios, en Cristo Jesús resucitado, subido al Cielo, nuestro abogado.(S.S. Francisco,17 de abril de 2013).

Los cristianos debemos revisar nuestras actitudes y analizar si el mandato que recibieron aquellos primeros testigos lo seguimos practicando. Hoy, como entonces, aquella voz sigue interpelándonos: “¿Qué hacen ahí mirando al cielo?”. La Iglesia y los cristianos recibimos la misión de Jesús. Somos enviados a proclamar la buena noticia liberadora y siempre nueva. Y esta misión no es para unos pocos, sino que todos los bautizados están llamados a hacerla realidad. Debemos preguntarnos: ¿acepto y pongo en práctica esta invitación del Señor?

Los misioneros son personas que van a otros lugares para hablar a los hombres de Jesús llevándoles el Evangelio. Existen misioneros por todo el mundo que necesitan de nuestra ayuda espiritual, humana y material. La labor de un misionero es muy valiosa.

El primer campo de misiones es nuestro propio hogar, con nuestros hijos y familiares. Ahí el cristiano ha de ser testigo de Jesús, ha de dejar ese buen aroma a Cristo.

El mundo del trabajo, ahí donde realices tus actividades diarias, sea en la Mypime, en la fábrica, en el campo, en la carretera, en el hogar, ahí donde haya un cristiano, habrá un testimonio de alguien que sabe que Jesús ha resucitado, que está esperándonos con las manos abiertas para darnos la felicidad eterna.

El cristiano podrá buscar los apostolados que le permitan llevar a más personas, a más hijos de Dios el mensaje de Salvación. ¿Cuánta gente cerca de tu comunidad no conocen a Jesús y no hay nadie que se los lleve? Ahí estarás tú, como misionero, ayudando a los demás a que descubran, encuentren, conozcan y se enamoren del Señor.

La vocación al apostolado es para todo los cristianos. No podemos quedarnos con las manos cruzadas cuando tantos y tantos enemigos de Dios andan por ahí, confundiendo a los demás.

No por casualidad se han escogido estas fechas para celebrar la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Ustedes, comunicadores, tienen la alta responsabilidad de dar a conocer el rostro de Dios en la Iglesia y en el mundo en general. Al vivir su vocación misionera, hacen opción por defender la verdad, por estar al lado del hombre, por promover la justicia, por educar en valores éticos y morales. A través de las nuevas técnicas comunicativas, llevan el sencillo pero vital mensaje del Amor. Que nunca les falte el entusiasmo y la alegría, la fidelidad y la entrega, porque ustedes son las trompetas de Dios en medio de un mundo que le cuesta entender que el camino es el amor.

No puedo dejar de dirigirme un momento a las madres que nos escuchan. Ustedes muchas veces tienen que enfrentarse a situaciones difíciles en la familia, muchas veces se sentirán cansadas por las obligaciones diarias, sin embargo continúan adelante, como María, porque las mueve el amor, y saben que han sido escogidas por Dios para cuidar de sus hijos. No dejen de rezar por ellos, no se rindan en la labor educativa, no permitan que la responsabilidad que tienen en el hogar sea tronchada. Muchas gracias a todas por el amor que entregan a diario, porque ustedes, junto con los padres, son el reflejo más cercano de Dios que tiene la familia. ¡Ánimo!

Que María de la Caridad nos acompañe siempre.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el domingo 12 de mayo de 2024, Ascensión del Señor

  1. Neidys GRACIAS!!!! Te diré que tengo cáncer, y aunque todavía estoy trabando con todo lo que me enviad no es como antes. Ya estoy adelantado en la Radiación, que es en su mayoría como me están tratando, van a ser 7 semana de lunes a viernes en el hospital, pero solo dura 15 minutos, ya estoy terminando mi cuarta semana, y de quimo me han dado 4 de 5. Asi que si no te contesto como antes ya sabes. ¡¡¡Si conoces alguno de los Obispos que me envías, diles que le pido oración!!! y que visiten HOMILETICA.ORG Gracias por toda tu ayuda a este apostolado FELIZ Y SANTA PASCUA DE RESURRECCION GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Autor desconocido AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).


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