Amables oyentes: Compartiré con ustedes algunos comentarios a la lectura del evangelio recién escuchado hechos por el sacerdote español José Antonio Pagola y que seguramente nos ayudarán a sacarle más provecho. El Padre Pagola es uno de los principales autores en el ámbito de edición religiosa en habla española y lleva muchos años dedicado casi en exclusiva a la figura de Jesús.
Comenta el sacerdote que Jesús no envía a sus discípulos de cualquier manera. Para colaborar en su proyecto del reino de Dios y prolongar su misión es necesario cuidar un estilo de vida. Si no es así, podrán hacer muchas cosas, pero no introducirán en el mundo su espíritu. San Marcos nos recuerda algunas recomendaciones de Jesús. Destacamos algunas.
En primer lugar, ¿quiénes son ellos para actuar en nombre de Jesús? ¿Cuál es su autoridad? Según Marcos, al enviarlos, Jesús “les da autoridad sobre los espíritus inmundos”. Jesús no gobernó sobre nadie. No impuso nada por la fuerza. Nunca utilizó el poder para controlar a sus seguidores. Jamás excluyó a nadie. Fue libre. Escuchaba a los mendigos ciegos y a los soldados extranjeros, se negaba a castigar a las adúlteras y pedía a Pedro “perdonar hasta setenta veces siete”. Ponía vida en las personas, y sensatez y justicia en la sociedad. No ostentó ningún poder oficial pero, según las gentes, actuaba “como quien tiene autoridad”. Por eso, cuando envía a sus discípulos a evangelizar, Marcos nos dice que “les dio autoridad sobre los espíritus inmundos”, es decir, les dio poder para liberar del mal, no para dominar y controlar a las personas.
No les da poder sobre las personas que irán encontrando en su camino. Tampoco él ha utilizado su poder para gobernar sino para curar.
Como siempre, Jesús está pensando en un mundo más sano, liberado de las fuerzas malignas que esclavizan y deshumanizan al ser humano. Sus discípulos introducirán entre las gentes su fuerza sanadora. Se abrirán paso en la sociedad, no utilizando un poder sobre las personas, sino humanizando la vida, aliviando el sufrimiento de las gentes, haciendo crecer la libertad y la fraternidad.
Llevarán sólo “bastón” y “sandalias”. Jesús los imagina como caminantes. Nunca instalados. Siempre de camino. No atados a nada ni a nadie. Sólo con lo imprescindible. Con esa agilidad que tenía Jesús para hacerse presente allí donde alguien lo necesitaba. El bastón o báculo de Jesús no es para mandar, sino para caminar.
No llevarán “ni pan, ni jaba, ni dinero”. No han de vivir obsesionados por su propia seguridad. Llevan consigo algo más importante: el Espíritu de Jesús, su Palabra y su Autoridad para humanizar la vida de las gentes. Curiosamente, Jesús no está pensando en lo que han de llevar para ser eficaces, sino en lo que no han de llevar. No sea que un día se olviden de los pobres y vivan encerrados en su propio bienestar.
Tampoco llevarán “túnica de repuesto”. Vestirán con la sencillez de los pobres. No llevarán vestiduras sagradas como los sacerdotes del Templo. Tampoco vestirán como Juan el Bautista en la soledad del desierto. Serán profetas en medio de la gente. Su vida será signo de la cercanía de Dios a todos, sobre todo, a los más necesitados.

Neidys GRACIAS!!!! Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO
“Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).
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