Mensaje radial de Monseñor Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey, el domingo 18 de agosto, sobre la Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores, el pasado 28 de julio

Amables oyentes: Los abuelos y abuelas merecen nuestra comprensión porque podría ser que no los estemos amando tanto como debiéramos. Merecen que también los llevemos a ellos, junto con toda la familia, al paseo o al restaurante. Merecen que los acompañemos en sus sufrimientos. Nuestros abuelos y abuelas sufren cuando los dejamos solos o no los tomamos en cuenta. Sufren cuando ya se les están acabando las medicinas para la presión, el asma o la circulación. Sufren por la situación de desastre en que están los matrimonios de sus hijos e hijas disgustados con nueras y yernos. Sufren cuando nosotros no nos damos cuenta que ellos no pueden caminar con la misma rapidez que nosotros, o que no pueden hacer la misma fuerza que nosotros. Sufren cuando les decimos: “abuelo, ya ese cuento nos lo hiciste una vez”. Sufren al notar nuestra impaciencia cuando ellos nos piden repetir lo que les dijimos porque no oyeron bien. Sufren cuando los regañamos porque sus temblorosas manos dejaron caer un plato al suelo cuando ayudaban a recoger la mesa. ¡Seamos comprensivos con nuestros abuelos y abuelas! Ellos, como los grandes padres y las grandes madres que son, todo lo que sufren, lo sufren en silencio.

Los nietos tenemos mucho que imitar de nuestros abuelos y abuelas. El mundo ha sido testigo de famosos ancianos y abuelos sorprendentes que se mantuvieron siempre jóvenes: El genial pintor Pablo Picasso estaba en plena actividad a los 80 años. Johan Goethe terminó de escribir Fausto a los 83. Alberto Schweitzer dirigía un hospital para pobres en una lejana región africana a los 89 años. Y el Papa Juan 23 fue elegido a los 78 años de edad, cuando la mayoría de la gente está retirada. Mi fallecido tío Esteban, para mí tan famoso y sorprendente como los ya mencionados, dejó a sus más de diez nietos el ejemplo de una vida entregada a trabajar y luchar por su familia. Era albañil, pero cuando faltaba el cemento y, por tanto, los clientes, sabía entonces hacer pozos, soldar, sembrar y vender cilantro, coger goteras, pintar, fundir piezas de aluminio, etc.

La Biblia, ese libro tan excepcional, menciona a la abuela de Timoteo, aquel joven, hijo de padre griego y madre judía, discípulo de San Pablo y que acompañó a éste en la predicación del Evangelio de Jesucristo. Es en su Segunda Carta a Timoteo (1,5) donde San Pablo escribió: “Me acuerdo de la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvo primero tu abuela Loida y tu madre Eunice y que, estoy seguro, tienes tú del mismo modo”. En aquellos tiempos, la fe en Dios también se iba transmitiendo de generación en generación: de la abuela Loida pasó a la hija Eunice y de ésta, al nieto Timoteo. De la misma manera, en Cuba son muchos los cubanos que recibieron la fe a través de la enseñanza y el ejemplo de sus abuelos y abuelas.

Son muchos los cubanos que aprendieron de sus abuelos a decir “Papá Dios” mirando el cuadro del Sagrado Corazón o un crucifijo. Gracias a ellos, muchos nietos aprendieron a hacer la señal de la cruz y a rezar el padrenuestro y el avemaría. Fueron abuelos los primeros en hablar a sus nietos de la Virgen de la Caridad. Gracias a la insistencia de sus abuelos, muchos cubanos están hoy bautizados. Gracias a la paciencia de los abuelos, unos cuantos matrimonios que estaban a punto de romperse se han logrado salvar. Gracias al ejemplo personal de los abuelos, los nietos aprendieron a perdonar las ofensas y a dejar que sea Dios el que juzgue. Gracias a la insistencia de los abuelos, unos cuantos nietos se salvaron del aborto. Gracias a la memoria de nuestros abuelos y abuelas, y a las cosas que cuentan, los nietos aprendieron y aprenden a hacer historia, a valorarla en su conjunto y a sacar conclusiones.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey, el domingo 18 de agosto, sobre la Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores, el pasado 28 de julio

  1. Neydis GRACIAS!!!!!!!! Gracias por las oraciones!!!! AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio. “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).


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