Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el domingo 29 de septiembre de 2024

Queridos hijos e hijas, soy Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, su obispo y amigo.Acabamos de escuchar el evangelio de este domingo y en él se narra a los discípulos que se dirigen a Jesús para informarle de lo que habían hecho: prohibir a uno que expulse un demonio en nombre de Jesús. La razón de la prohibición es que “no es de los nuestros”. La respuesta del Señor es de sabios: “no se lo prohíban porque nadie pude hacer milagros en mi nombre y al mismo tiempo hablar mal de mí”.El motivo de la prohibición ha sido simplemente porque no forma parte del grupo. Les importa poco el contenido y el efecto del hecho. Todo esto quizá sea por sentirse con privilegios, con celos. Se olvidan de que el Espíritu es libre y capacita a cualquier persona que esté en sintonía con Dios. Para Jesús, lo más importante es vivir coherentes con lo que profesamos. Por eso, Santiago, en la segunda lectura, denuncia con insistencia la injusticia de los ricos que disfrutan a costa del sudor de los otros. Llama al cambio de actitud y de comportamiento. No por pertenecer al grupo de Jesús somos mejores que otros. Nuestra adhesión a él debe ir acompañada de buenos frutos, como tratar a los demás con respeto, misericordia y dignidad.El Evangelio de este día nos invita a la radicalidad en el seguimiento de Jesús. Él no nos llama a ser buenos católicos, nos llama para ser santos. La santidad es vivir cada día con radicalidad en el amor a Dios.Si vemos la vida de cada santo y santa a lo largo de la historia de la Iglesia, nos daremos cuenta que son radicales en el seguimiento de Cristo. No les importa hacer o dejar cualquier cosa por amor a Él.Hoy vemos que la comunidad de Jesús experimenta las alegrías y las dificultades de todo grupo. Se entusiasma con los ideales de su Maestro pero también experimenta las limitaciones y miserias de cada uno de sus componentes. Se reconocen momentos de entusiasmo y generosidad desbordados y también momentos de desconsuelo y frustración. Así de humana es la comunidad de Jesús.¿Cuántas veces no rechazamos una idea tan sólo porque no proviene de nuestro grupo y se cierran grandes posibilidades? La solución es la acogida, la escucha y la colaboración, más que la descalificación o el tratar de imponer nuestra idea por la fuerza. A veces es más fácil criticar que abrir el camino, descalificar que poner manos a la obra. Sin embargo hoy Jesús nos enseña que ni el sectarismo ni la intolerancia tienen sitio en la comunidad cristiana. No debe haber envidias porque otros hagan el bien ¡Lo importante es que se haga! Jesús nos hace una llamada a la tolerancia, al respeto, a la alegría por el bien hecho sin importar quién lo haga. El discípulo, de ayer y de hoy, ha de saber valorar y trabajar, hombro con hombro, con todo aquel que busque el bien y luche por un mundo más justo y fraterno. Nadie que esté en búsqueda de la justicia deberá sentirse sólo y menos en oposición con el verdadero cristiano. Quien se entrega a favor de los débiles, de los humillados y abandonados, sea quien sea, en realidad está buscando el Reino de Dios, se de él cuenta o no, pero Dios lo sabe y debemos unirnos a su tarea.Pero Jesús quiere que quede bien clara su opción por el Reino, por una parte está abierto a todos los hombres y mujeres, sean quienes sean, vengan de donde vengan, pero exige radicalidad. Y si de momento pareció todo generosidad, después pronuncia palabras fuertes y claras sobre el escándalo de los pequeños y ser ocasión de pecado. Así como el vaso de agua y los detalles que se han tenido en favor de los pequeños, no quedarán sin recompensa; los hechos y gestos que dañen y perjudiquen a estos mismos pequeños, no quedarán impunes. Se ha visto tradicionalmente como escándalo, la descomposición y corrupción de costumbres en modas y espectáculos, sobre todo en el campo del sexo. Y tienen su importancia, pues a veces nos hemos acostumbrado a un ambiente de hedonismo, permisividad y de desprecio de la persona que ya nada nos escandaliza. En esto debemos tener mucho cuidado, pero no sólo en eso: la desigualdad y la injusticia hoy son verdaderos escándalos que nos están llevando al individualismo, a la falta de solidaridad y a la marginación de los más débiles. La violencia, los crímenes, los ataques a la libertad, son verdaderos escándalos que debemos “cortar” en todo el mundo.Señor, que la competitividad se transforme en el espíritu de colaboración mutua para edificar tu reino en este mundo. Que nuestra vida no sea un motivo de escándalo para los demás.

Que María de la Caridad nos acompañe siempre.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el domingo 29 de septiembre de 2024

  1. Neidys Publicada todas Gracias por las oraciones AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio. “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).


    Me gusta

Replica a Rene M Smith Cancelar la respuesta