Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, el I domingo de Cuaresma, 9 de marzo de 2025

Queridos hijos e hijas, soy Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, Obispo de esta amada diócesis.

Iniciamos con la Cuaresma un largo camino hacia la Pascua. Es un tiempo fuerte e intenso, en el que se nos invita a renovarnos en el Espíritu de Jesús. Porque la meta de nuestro camino es Jesús.

En el comienzo de la Cuaresma, la liturgia invita a reflexionar el pasaje de las tentaciones. Es un texto que condensa de modo ejemplar algo que acompañó toda su vida y su misión: la tentación de manifestarse de modo llamativo como Mesías e Hijo de Dios. Todas ellas ofrecían dar la espalda a los caminos del Padre, vivir eligiendo el propio interés a cualquier precio y Jesús salió airoso.

El credo del Deuteronomio que escuchamos en la primera lectura de la misa de hoy, recuerda la intervención salvífica de Dios a favor de su pueblo. La segunda lectura señala que es una salvación que se vuelve universal en Jesucristo y se acoge cuando el ser humano pone en Dios su confianza.

Las pruebas, o tentaciones, de Jesús, son también las del discípulo y las de todo aquel que se pone en actitud de seguimiento. En nuestro esfuerzo por ser fieles a la voluntad del Padre, no podemos aceptar poner nuestras necesidades por encima de todo y de todos, ni querer manipular a Dios, ni servirnos del poder para dominar, ni vivir a nuestro estilo, de espaldas al proyecto de Dios. ¿Cuál es la principal dificultad que puede desviarme hoy del camino del seguimiento de Jesús? ¿Qué pistas me ofrece el evangelio para salir airoso de ella?

En este camino de fe, toda persona se enfrenta a la tentación, al deseo de encontrar el camino de la salvación sin Dios o haciéndose un dios a la medida. Jesús nos muestra el camino para mantenerse firme a la voluntad del Padre. La vida, con sus alegrías, problemas y complejidades, es el lugar donde hoy se pone a prueba la autenticidad de nuestra fe. Miremos a Jesús y aprendamos de él.

Son muchas las tentaciones a las que nos enfrentamos. Mientras más difícil es la vida, mientras más carencias y problemas nos asechan, más vulnerables nos hacemos y tratamos de encontrar una salida a la situación que nos golpea, de la forma que sea, aunque no se corresponda con los valores y convicciones que poseemos. No podemos perder el norte de nuestra vida. Pero la brújula que lo señala es Jesucristo, quien nos enseña que la solución está en mantenerse firmes en Dios, tomar su Palabra como escudo y combatir alegres el combate como nos decía San Pablo.

No nos dejemos llevar por el camino fácil. Fortalezcamos nuestro carácter asumiendo actitudes éticas que nos identifican como cristianos.

Pero no nos dejemos vencer tampoco por las tentaciones de la apatía, el sin sentido, la desesperanza. Ellas van dañando nuestro interior, quebrando el alma. Recordemos que estamos llamados a algo más grande, y hacia esa trascendencia que nos supera y espera siempre: Dios.

Te agradecemos, Señor, este tiempo de gracia que es la Cuaresma. Regálanos tu Espíritu, danos fuerza y decisión para profundizar y vivir nuestro compromiso bautismal, para vivir con esperanza y alegría el gran regalo de la vida, de la fe, del mandamiento del amor. No nos dejes caer en las redes del mal, del desprecio a nadie, del desamor a las personas, del abandono a los más débiles y necesitados. Que las tentaciones que podamos tener, y las tendremos, podamos, como tú en el desierto, desecharlas con tu gracia y bendición.

Que María de la Caridad ponga a Jesús en nuestro corazón.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, el I domingo de Cuaresma, 9 de marzo de 2025

  1. Neidys GRACIAS!!! SANTA CUARESMA AMDG Saludos René M Smith HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio. Está citada por el papa Francisco en «Gaudete et Exsultate», 169, nota 124 «Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades» («Evangelii Gaudium,» 49).


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