Mensaje radial de Monseñor Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey, el Domingo de Ramos, inicio de Semana Santa del 2025

Queridos todos: Jesús entra en Jerusalén. El pueblo lo aclama como Mesías, como enviado del Señor, como Rey. Su grito es precioso: “Bendito el que viene en nombre del Señor”. Grito que ese mismo pueblo, cinco días después, lo convertirá en una terrible palabra: ‘¡Crucifícalo!’ El pueblo que ahora lo proclama Rey de Israel, cinco días después dirá: “Nosotros no tenemos más Rey que el emperador romano”. Pueblo que preferirá que saquen de la prisión a un revoltoso y asesino llamado Barrabás en lugar de soltar a Jesucristo. ¡Qué diferentes son los ramos verdes y la cruz, las flores y las espinas! Hemos escuchado cómo la gente se quitaba hoy sus mantos para alfombrar el camino por donde pasaba Jesús; cinco días después, será a Jesús a quienes ellos mismos le quitarán la ropa y se la rifarán. Son las mismas contradicciones de muchas personas, de muchos cristianos de hoy… Pidamos a Dios no caer nosotros en esas u otras contradicciones a la hora de vivir nuestra fe. Que Dios nos ayude en esta Semana Santa para que no seamos “luz de la calle y oscuridad de nuestra casa”.

Hoy Jesucristo es aclamado como Rey y él se deja aclamar. Un día, el gobernador romano Poncio Pilatos le hará esta pregunta a Jesús: “¿Tú eres rey?”, a lo que Jesús responderá firmemente: “Tú lo dices, yo soy Rey” y le aclarará a continuación: “¡Pero mi Reino no es de este mundo!”

Les propongo ahora analizar qué Rey tan distinto es Jesucristo.

-en lugar de una corona de oro y piedras preciosas como todos los reyes, tiene una de hirientes espinas…

-en lugar de un trono real de madera preciosa y barnizada, tiene una cruz de áspera madera…

-en lugar del báculo o bastón real, los soldados le pusieron una caña en sus manos…

-en lugar de una carroza real, pidió un burro para entrar en Jerusalén montado sobre él…

-en lugar de una banda de música, tuvo cantos populares de aclamación…

-en lugar de riquezas, él ya había advertido a los suyos que “no tenía ni dónde reclinar su cabeza”…

-en lugar de sirvientes y esclavos, él ya había aclarado que había venido a servir y no a ser servido…

-en lugar de firmar con tinta cualquier decreto real, Jesús lo va a firmar con su propia sangre…

Jesús hoy se deja proclamar Rey. Y de verdad, lo es y lo seguirá siendo. Él es el Señor, el insustituible, “el único que tiene palabras de vida eterna”. Él no es un camino, o una verdad más, o un poco más de vida, Él dirá de sí mismo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Ante Jesús nadie podrá quedar indiferente. O se le ama o se le odia. O se le acepta, o se le rechaza.

Jesús es Rey, pero un Rey de paz que viene a traer la salvación de Dios. Rey sin armas, sin ejércitos, sin tribunales, sin cárceles, sin espías. Jesucristo Rey es el mismo que nació en una cueva y morirá en una cruz. Y nosotros somos ciudadanos del Reino de Jesucristo. Estamos en este mundo como “presentes no residentes” porque nuestro Reino es el especial Reino de Jesucristo.

El Reino de Jesucristo no se parece a los de este mundo, y por eso Él regañó al apóstol Pedro cuando quiso defenderlo con una espada. Y por eso se apartó de las multitudes que querían aclamarlo como Rey para que los librara del imperio romano que los oprimía.

El Reino de Jesucristo es difícil de alcanzar porque se nos invita a no hacer violencia a los demás sino a nosotros mismos para vencer nuestros egoísmos y escoger el camino de la cruz.

Es un Reino que tenemos que construir no con acusaciones, no con zancadillas, no con insultos, no con calumnias, no con rencores sino practicando la justicia, la generosidad, el mutuo perdón.

Un Reino de los niños y de los que se hagan como niños.

Un Reino que no entienden los sabios y entendidos de este mundo y que es revelado a los pequeños y sencillos.

Un Reino donde no caben los astutos, los soberbios, los calculadores, los venenosos, los altaneros.

Un Reino al revés de como solemos pensarlo: es el reino de los pobres, de los que sufren, de los pacíficos, de los misericordiosos.

Un Reino al que están invitados especialmente todos los pecadores, aquellos que la gente rechaza: los borrachos, los mala cabezas, los ladrones porque, enseñará Jesucristo: “en el cielo habrá más alegría por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve personas buenas”.

Un Reino por el que Jesucristo enseñó que hay que estar dispuesto a venderlo todo, a dejarlo todo.

La Iglesia nos invita a todos hoy a que nos hagamos estas preguntas: ¿Jesucristo es, en verdad, el Rey de mi vida? ¿El Rey de mis actos y actitudes? ¿El Rey de mi cabeza, de mis manos, de mi tiempo? Ojalá que nosotros hoy le demos “vivas” a Jesucristo Rey, pero con las obras de bien que podamos hacer cada día.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey, el Domingo de Ramos, inicio de Semana Santa del 2025

  1. Neidys GRACIAS!!! SANTA, SEMANA SANTA AMDG Saludos René M Smith HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio. Está citada por el papa Francisco en «Gaudete et Exsultate», 169, nota 124 “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).


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