Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, el Domingo de Pentecostés, 8 de junio de 2025

Queridos hijos e hijas, soy Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, y como siempre es un gusto volver a encontrarnos.

La Resurrección y Pentecostés no están separadas. La Pascua de Jesucristo es también la Pascua del Espíritu Santo. A través del costado de Cristo nos llega el Espíritu, ahí está la fuente de la que bebemos el Espíritu. Puede manifestarse de una manera íntima, como nos lo describe San Juan, o de una manera poderosa como la que nos pinta San Lucas, capaz de encender corazones o de remover los cimientos de la casa.

La Santidad forma parte del nombre y definición del Espíritu; no sería en Él una cualidad, sino su esencia. Dios es santo, naturalmente, pero sólo al Espíritu lo nombramos así. En el Antiguo Testamento, la santidad tiene un matiz de separación de todo lo profano e impuro, un Dios inaccesible. Para acercarse a este Dios hay que descalzarse, lavarse, purificarse  una y mil veces.

En el Nuevo Testamento, la santidad nos llega por una acogida plena del Espíritu Santo, que nos lleva a una íntima participación en la vida de Cristo y una comunión con el Padre. Traduciendo en expresión más concreta, como Dios es amor, como Cristo es la encarnación de ese amor, la santidad se irá consiguiendo en la medida en que vivamos el amor de Dios. No es más santo el que más reza, el que más domina su cuerpo, el que hace más ofrendas y sacrificios, sino el que más ejercita en el amor.

Meditando en los textos de hoy, Jesús nos enseña que: “No se perdonará el pecado cometido contra el Espíritu Santo. Es tan verdadero, tan limpio, tan amoroso, tan poderoso, que confundirle con un espíritu malo es la mayor ceguera, el mayor bloqueo, la mayor perversidad.

La frase de Jesús es hiperbólica, porque sabemos que Jesús no se cansa de perdonar por muchos y enormes que sean nuestros pecados, pero da a entender que no puede ser iluminado el que se cierra a la luz, que no puede ser perdonado el que se cree justo, que no puede ser santificado el que se considera santo. Jesús no limita la misericordia, pero exige actitudes humildes y acogedoras.

El Espíritu es pura relación. Su personalidad consiste en no ser Él, sino en el ser “de” y en el ser “para” y en el ser “en”. Es el Espíritu del Padre y del Hijo. Vive en plenitud esa dependencia. Él no dice yo, dice siempre tú. Es un profundo anonadamiento, no tiene nada propio, todo es del Padre y del Hijo.

Lo que hace el Espíritu no es para Él, para su gloria. Él vive para glorificar al Padre y el Hijo, es la gloria del Padre y del Hijo. Es también donarse y darse todo, es puro Don que no se vacía según da, sino que se plenifica, porque Él es todo donación. Si dejara de donar, dejaría de ser. Admiramos su policromía, la abundancia, la belleza de sus dones. Él nos puede dar todo lo que estamos dispuestos a recibir.

El Espíritu vive en el Padre y en el Hijo, vive como Abrazo del Padre y del Hijo. Es la intimidad de Dios. Pero vive también en todos los hijos de Dios, nuestra mayor intimidad. “Dulce huésped del alma”, decimos. Es el aliento vital de Cristo, el aliento vital de los cristianos- la Iglesia-, el aliento vital de todas las cosas. En nosotros ora, grita, gime, perfuma. “Somos para Dios el buen olor de Cristo”. El Espíritu penetra en lo más íntimo de Dios y en nuestra mayor intimidad.

Señor Jesús, queremos ser personas resucitadas que viven con alegría el gozo que regala el Espíritu de Dios. Queremos dejarnos guiar por ese Espíritu hacia la novedad, la sorpresa, la vida. Salir de nosotros mismos y vivir para los demás. Comprometiéndonos a generar vida allí donde está maltratada y denigrada.

Que María de la Caridad, esposa de Dios Espíritu Santo, ponga a Jesús en nuestro corazón.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, el Domingo de Pentecostés, 8 de junio de 2025

  1. Neidys GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! SANTO Y FELIZ DOMINGO DE PENTECOSTES AMDG Saludos René M Smith HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio. Está citada por el papa Francisco en «Gaudete et Exsultate», 169, nota 124 “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49)..


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