Mensaje radial de Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el domingo 17 de mayo de 2026: Solemnidad de la Ascensión del Señor

Queridos hijos e hijas oyentes de «Un Dios que sale al encuentro»:

Hoy, la Iglesia nos regala un evangelio hermoso y exigente: Mateo 28, 16-20. Los discípulos están en Galilea, en la montaña que Jesús les había indicado. Lo ven, se postran… pero el texto dice algo que me conmueve: «algunos dudaron». Dudaron a pesar de verlo resucitado. Esto nos dice que la fe no es ausencia de dudas, sino confianza puesta en el Señor a pesar de las dudas. Y Jesús no los rechaza por dudar; al contrario, se acerca, toma la iniciativa y les habla. Así es nuestro Dios: siempre sale al encuentro, incluso de nuestra incredulidad.

Luego, Jesús pronuncia esas palabras que hoy resuenan con fuerza: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos». Parecería contradictorio: en el mismo domingo en que celebramos la Ascensión —Jesús que sube al cielo—,nos dice «vayan». No nos dice «quédense mirando hacia arriba». La Ascensión no es un adiós, es un envío. Jesús no se va para dejarnos solos, sino para que, desde el cielo, su poder nos acompañe en la misión.

Y aquí quiero unir este evangelio con la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. El Papa León XIV nos ha dicho este año: » Necesitamos que el rostro y la voz vuelvan a expresar a la persona. Necesitamos custodiar el don de la comunicación como la verdad más profunda del hombre, hacia la cual orientar también toda innovación tecnológica». Porque comunicar, para un discípulo de Jesús, no es simplemente informar o tener muchos seguidores. Es hacer discípulos. Es anunciar con la propia vida que Cristo vive y que está con nosotros hasta el final de los tiempos.

Fíjense: Jesús termina su mandato con una promesa maravillosa: «Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo». Esa promesa es el fundamento de toda nuestra comunicación cristiana. No hablamos de un Dios ausente o lejano. Hablamos de un Dios que camina con su pueblo. Por eso, cuando ustedes envían un mensaje de ánimo, cuando comparten un testimonio de fe en sus redes, cuando saludan al vecino o escuchan a quien sufre, están haciendo presente a ese Jesús que dice «yo estoy con ustedes».

Pero también hay un reto. El evangelio dice: «enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado». No enseñamos cualquier cosa. Enseñamos a amar, a perdonar, a servir, a no mentir, a no sembrar odio. En un mundo donde las comunicaciones a veces son un campo de batalla de insultos y fake news, el discípulo de Jesús está llamado a ser un verdadero comunicador de verdad, de belleza y de bondad.

Queridos amigos: no tengan miedo de ser misioneros digitales, radiales o simplemente conversadores de corazón. Jesús no les pide perfección técnica, les pide disponibilidad para salir al encuentro. Ustedes pueden ser esa montaña de Galilea para alguien que hoy duda, que sufre o que busca.

Que la Virgen María, Madre de la Comunicación por excelencia, que ella llevó a Jesús en su seno y luego lo anunció, les enseñe a decir «sí» como ella. Y que la certeza de Jesús resucitado y ascendido les dé la valentía de comunicar esperanza.

Que tengan un bendecido domingo de Ascensión.

Deja un comentario